Es incomprendido el arte, para quienes no están dispuestos a permitir nuevas sensaciones e ideas. Entre luces y sombras, tú faz deja develar con una escasez diáfana la entrada hacia tu alma. La misma que al sentirse desnuda, revela su verdadera forma, la de una niña dulce de sonrisa tímida y de mirada serena; que sostiene el más valioso de sus tesoros. Eres toda una doncella; que reserva con gran recelo y a espera de su caballero. Para ser rescatada de príncipes de distintas tonalidades de azul que llegaron con promesas lisonjeras, !pobre niña¡. ¡Te ofrecieron un pedazo de cielo y más!!. Hoy, que tus amores y recuerdos son náufragos en un mar de ilusiones, y en consecuencia tu belleza externa ha sido reemplazada por una mujer de temple y mirada fuerte, esa que no es atractiva para quienes buscan las mieles de mujeres cándidas. Tuviste mil batallas y fuiste acribillada en cada intento por pensar que la vida es un cuento de hadas; pero cada batalla deja cicatrices y cada cicatriz una experiencia. Las mismas que poco a poco erigen muros para salvaguardar a esa niña con las manos llenas de amor dispuesta a entregar su tesoro a quien esté dispuesto a darlo todo por ella.
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